[les dejo aquí un texto del Sr Adolfo Castelo]
Contar hasta diez.
Pensaba que sería un poco necio olvidar que llevamos un largo tiempo esperando que muchas cosas prometidas se modifiquen, pero la espera no tiene la culpa.
Lo sabido, si es cierto que lo sabio es lo certero, es determinar a quién esperar y por qué. De lo contrario, estimularemos decisiones arbitrarias y prepotentes, frutos indeseables de la no espera.
Hoy podemos observar cómo en nombre de la reflexión rápida se destruyen pasados valiosos, se enmascaran presentes insostenibles y sospecho que se hipotecan futuros. Y los dejan de luto perentoriamente. Como una especie de una no tan nueva cultura zapping que lleva a algunos a tener una visión superficial e histérica de todas las cosas en general y de ninguna en particular.
Conviene recordar que cerrar los ojos no hace la noche y que vivimos en un tiempo en el que si nos quedamos dormidos en un sillón o en un banquito, a las horas nos estarán velando.
Los meses y los años no cambian por decreto sino simplemente por el paso del tiempo y... por la espera.
Las uñas, los sorteos, el pasto y tantas otras cosas no serían posibles sin la espera.
Los motores fríos, la fruta verde y los aviones sin limpiar son el producto de la no espera.
No se trata aquí de defender los botones de la camisa, la afeitada y el semáforo como refugios mínimos de espera para pensar. Pero sí debemos resistirnos a que se los asocie con la pérdida de tiempo.
No aceptemos la espera mentirosa, la que proponen quienes -sospechamos desde siempre- la utilizarán para postergar nuestros reclamos de justicia y cambios verdaderos.
Porque de esta filosofía brotan resentimientos que nos llevan a olvidar la emoción de una espera de amor. Esa espera que es un delirio, que se convierte en alucinación cuando el ser amado no llama, no llega, no viene. Y uno cree reconocer en cualquiera la voz, la silueta.
Esa espera que uno imagina acortar llegando con retraso y que, ante la ausencia, sólo da como resultado llegar adelantado.Aunque más no sea por esto, defendamos la espera.Porque en toda espera hay también un acto de fe, de ilusión, de esperanza.
Eso espero, gracias por la espera.
A. Castelo